C̳o̳m̳e̳n̳t̳ó̳ l̳o̳ q̳u̳e̳ v̳i̳ Teniente Linyera

Una mirada humana y desgarradora sobre los excombatientes de Malvinas

Teniente Linyera, la ópera prima del director misionero Fabián Benítez, emerge como una de las producciones más conmovedoras y necesarias del cine argentino reciente. Este drama independiente no solo se propone relatar la historia de un excombatiente de la Guerra de Malvinas, sino que también busca generar una reflexión profunda sobre las heridas abiertas que dejó el conflicto en la sociedad argentina. A través de una narrativa íntima y desgarradora, Benítez ofrece un retrato crudo y honesto de las secuelas psicológicas, sociales y económicas que enfrentaron (y aún enfrentan) los veteranos.
Sinopsis: Una vida fragmentada por los recuerdos de la guerra
La película sigue a Diego, un joven de 18 años que es enviado a combatir en las Islas Malvinas en 1982. A su regreso, cargado de traumas y recuerdos imborrables, intenta reintegrarse a su barrio, su familia y su primer amor. Sin embargo, las cicatrices de la guerra lo arrastran a una espiral de aislamiento y pérdida, llevándolo a convertirse en un «linyera». A través de una narrativa fragmentada que refleja su estado mental, la película explora si es posible reconstruir una vida cuando los ecos del pasado continúan resonando con fuerza. La frase clave que define la obra, «para algunos la guerra no terminó», encapsula el espíritu de la historia: una exploración de la imposibilidad de dejar atrás el trauma.
Dirección: La sensibilidad de Fabián Benítez
Fabián Benítez, oriundo de Misiones, demuestra un notable manejo de la narrativa en su primer largometraje como director. Su enfoque es profundamente humano, con una clara intención de «malvinizar» a través del cine. Benítez logra equilibrar la crudeza del relato con momentos de lirismo visual, creando una experiencia cinematográfica que interpela tanto al corazón como a la razón. Su decisión de basar la película en vivencias reales de excombatientes y en sus propias memorias de infancia en Oberá
aporta autenticidad y una dimensión personal que atraviesa toda la obra.
El director también se destaca por su capacidad de trabajar con un presupuesto limitado. El rodaje, realizado principalmente los domingos debido a restricciones financieras, no compromete la calidad visual ni narrativa de la película. Este esfuerzo refleja la pasión y el compromiso de Benítez con el proyecto, consolidándolo como una voz emergente en el cine independiente argentino.
Entrevista a Fabián Benítez
“1982. Diego vuelve de Malvinas. Pero no logra volver.”
“Volver no siempre es regresar.”
“Teniente Linyera” no reconstruye la guerra, sino lo que quedó roto después. En cada recuerdo que vuelve, en cada intento de recomponer lo perdido, hay una memoria que se niega a ser silenciada. Esta película es un abrazo a los que volvieron sin ser vistos, y una pregunta abierta para quienes aún no saben cómo mirar.
Nos cuenta: FABIÁN BENÍTEZ:
Actuaciones: Una interpretación conmovedora de Gonzalo Giménez
El papel de Diego, interpretado por Gonzalo Giménez, es el corazón emocional de la película. Giménez entrega una actuación desgarradora y matizada, capturando con precisión la lucha interna de un joven atrapado entre el pasado y el presente. Su lenguaje corporal, sus silencios y su mirada perdida transmiten el peso de los traumas de la guerra sin necesidad de palabras.
El elenco de apoyo, compuesto en gran parte por actores locales, aporta una autenticidad innegable al retrato de la comunidad que rodea a Diego. Los personajes secundarios, desde su familia hasta las personas que intentan ayudarlo, están construidos con sensibilidad y profundidad, evitando caer en estereotipos.
Fotografía: Un contraste entre lo íntimo y lo desolador
La fotografía de Teniente Linyera es otro de sus puntos fuertes. La cámara se mueve con delicadeza entre los espacios urbanos y los recuerdos fragmentados de Diego, creando un contraste visual que refleja su estado emocional. Las escenas de la vida cotidiana en el barrio están impregnadas de una calidez melancólica, mientras que los flashbacks de la guerra son crudos y desoladores, con una paleta de colores fríos que acentúa la sensación de desamparo.
El uso de planos cerrados durante las escenas más íntimas permite al espectador conectarse con la vulnerabilidad de los personajes, mientras que los planos abiertos en las escenas de la calle subrayan la soledad y el aislamiento de Diego en su nueva realidad como linyera.
Música: Una banda sonora que potencia la narrativa
La música de la película, compuesta por artistas independientes argentinos, juega un papel fundamental en la construcción de la atmósfera emocional. Las melodías, que oscilan entre lo melancólico y lo esperanzador, acompañan perfectamente el viaje de Diego. En particular, el uso de instrumentos autóctonos y sonidos ambientales de Misiones aporta una identidad única a la película, conectándola con las raíces del director y con el paisaje emocional del protagonista. Música original está compuesta por Natanael Ullón y Andrés Vázquez Martínez
- Tema de títulos finales
Reconocimientos en festivales: Un éxito en el cine independiente
Antes de su estreno comercial en 2026, Teniente Linyera ya ha cosechado importantes premios en festivales de cine. En el XX Festival de Cine Inusual de Buenos Aires, la película fue galardonada como Mejor Película, mientras que en el XII Festival de Cine con Riesgo recibió premios a Mejor Película, Mejor Guion, Mejor Largometraje Latinoamericano y una Mención a la Producción.

El estreno oficial de la película en el Cine Gaumont, programado para el 2 de abril de 2026 a las 20hs, coincide con el Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de Malvinas, un gesto simbólico que refuerza el compromiso de la obra con la memoria colectiva.

En el panorama del cine argentino, Teniente Linyera se suma a una rica tradición de películas que abordan la Guerra de Malvinas desde diversas perspectivas. Títulos como Iluminados por el Fuego (2005), Los chicos de la guerra (1984) y Soldado argentino solo conocido por Dios (2016) han explorado el drama humano de los soldados, el impacto de la guerra y las dificultades del regreso.
Sin embargo, lo que distingue a Teniente Linyera es su enfoque en la marginalidad y el olvido. Mientras que otras películas se centran en la experiencia directa de la guerra, Benítez opta por explorar las consecuencias a largo plazo, mostrando cómo la sociedad y el Estado han fallado en integrar a los excombatientes. Este enfoque lo convierte en un relato necesario y urgente, especialmente en un contexto donde la «desmalvinización» sigue siendo un tema de debate.![]()

