¤ 𝓗𝓪𝓫𝓵𝓮𝓶𝓸𝓼 𝓭𝓮 𝓒𝓲𝓷𝓮 𝓽𝓮 𝓲𝓷𝓿𝓲𝓽𝓪 𝓪 𝓿𝓮𝓻 ¤ Andrés no quiere dormir la siesta

Daniel Bustamante: Retrato de un cineasta y su legado en el Cine Latinoamericano


Nacido en la provincia de Santa Fe, Argentina, en 1966, Daniel Bustamante es un director y guionista que ha dejado una marca significativa en el cine independiente latinoamericano. Aunque menos conocido en el ámbito internacional, su obra se caracteriza por un enfoque realista y profundamente humano, con narrativas emocionales que exploran los rincones más oscuros y complejos de la experiencia humana.
Entre sus trabajos más destacados se encuentra Andrés no quiere dormir la siesta (2009), un drama que aborda los años de la dictadura militar argentina desde la perspectiva de un niño. Además, su filmografía incluye proyectos como Fuera de juego (2002), Avant premier (C) y Historias Breves 4, que consolidaron su reputación como un narrador comprometido con historias de fuerte carga emocional y social. A través de su obra, Bustamante ha explorado temas universales como la pérdida, el duelo, la memoria y la resiliencia, resonando con audiencias que buscan una conexión auténtica con las historias que ven en pantalla.
Andrés no quiere dormir la siesta
La Infancia como reflejo de una época oscura
- Estreno comercial en Argentina:4 de febrero de 2010
Estrenada en 2009, “Andrés no quiere dormir” la siesta es el primer largometraje de Bustamante y una obra que combina la historia personal de una familia rota con el trasfondo político de la dictadura militar argentina. La película, protagonizada por Norma Aleandro, Conrado Valenzuela y Fabio Aste, narra la historia de Andrés, un niño de ocho años que, tras la muerte de su madre en un accidente automovilístico, debe mudarse a la casa de su abuela Olga y su padre. Allí, en un ambiente tenso y opresivo, Andrés se enfrenta no solo a la pérdida de su madre, sino también a la realidad de vivir bajo un régimen represivo, donde el silencio y la complicidad son moneda corriente.
Una narrativa desde la mirada infantil
Uno de los logros más notables de la película es su capacidad para contar una historia profundamente política desde la perspectiva de un niño. Andrés, interpretado por un impresionante Conrado Valenzuela en su debut actoral, se convierte en el hilo conductor de una trama que mezcla la inocencia infantil con la brutalidad de un contexto histórico opresivo. La elección de Bustamante de mostrar los eventos a través de los ojos de Andrés permite al espectador experimentar la confusión, el miedo y la desesperanza de un niño que intenta comprender un mundo que parece desmoronarse a su alrededor.
Actuaciones memorables
Las actuaciones en “Andrés no quiere dormir” la siesta son uno de los puntos más altos del filme. Norma Aleandro, una de las actrices más respetadas del cine argentino, ofrece una interpretación magistral como Olga, la abuela de Andrés, un personaje complejo que encarna tanto el amor familiar como la negación y el silencio cómplice. Fabio Aste, en el papel del padre, aporta una presencia sólida y matizada, mientras que el joven Conrado Valenzuela sorprende con una actuación cargada de sensibilidad y autenticidad.

Dirección, fotografía y música
La dirección de Bustamante se caracteriza por su sobriedad y atención al detalle. Cada escena está cuidadosamente construida para transmitir una atmósfera de tensión y melancolía. La fotografía, a cargo de Hugo Colace, utiliza tonos apagados y una iluminación tenue para reflejar la opresión del período histórico y el estado emocional de los personajes. La música, compuesta por Pablo Sala, complementa perfectamente la narrativa, con una banda sonora que intensifica la carga emocional de las escenas más impactantes.
Recepción crítica y relevancia
Recibió críticas mayoritariamente positivas. Pablo O. Scholz de Clarín destacó la calidad de los diálogos y las actuaciones, mientras que Emilio A. Bellon de Página 12 calificó la película como «un film más que necesario y recomendable, que abre debates y lleva a evaluar los grados de responsabilidad individual y social frente a hechos que amenazan y atentan contra la dignidad humana». Adolfo C. Martínez de La Nación elogió la interpretación de Aleandro y la contribución de la fotografía y la música al impacto general del filme.
Sin embargo, la película también recibió algunas críticas que señalaban que su narrativa perdía fuerza en los últimos minutos, debido a un exceso de rigor estilístico que afectaba el ritmo.

Reflexión final: El legado de “Andrés no quiere dormir la siesta”
Más allá de sus logros y limitaciones, Andrés no quiere dormir la siesta es un testimonio poderoso de cómo el cine puede ser una herramienta para explorar y reflexionar sobre el pasado. La película no solo aborda los horrores de la dictadura militar, sino que también pone de relieve la complejidad de las relaciones humanas y la capacidad de los niños para resistir y adaptarse a circunstancias adversas.
En el contexto del cine latinoamericano, esta obra de Bustamante marcó un hito al abordar la infancia desde una perspectiva adulta y seria, alejándose de los estereotipos y mostrando la profundidad emocional de los niños. Su influencia se siente en otros filmes que han seguido explorando la infancia como un terreno fértil para narrativas significativas y transformadoras.
Al final, Andrés no quiere dormir la siesta no solo invita a reflexionar sobre los años de plomo en Argentina, sino que también nos recuerda el poder del cine para conectar con nuestras emociones más profundas y para cuestionar las estructuras sociales e históricas que moldean nuestras vidas. Es una película que, aunque imperfecta, deja una huella duradera en quienes se aventuran a adentrarse en su mundo. Un recordatorio de que las historias más pequeñas, vistas a través de los ojos de un niño, pueden contener las verdades más grandes.
Andrés no quiere dormir la siesta

